Cuento de terror del anillo desenterrado

por | Septiembre 20, 2014

Cuento de terror del anillo desenterrado

Refugio paseaba por la playa en una de esas tardes en las que la resolana quema la piel sin que te des cuenta. Llevaba unas gafas de sol y unos auriculares, ya que iba escuchando su audio libro de cuentos de terror.

Lo peculiar es que estos cuentos de terror estaban estructurados de tal forma que asemejaban unas obras de teatro. El caso es que como estaba distraída tropezó con una piedra.

Se sacudió la arena del cuerpo y quiso arrojar ese pedrusco al mar, ya que la caída le había ocasionado una leve raspada en la rodilla izquierda.

– Ahora verás, te mandaré a las profundidades del océano. Decía mientras se agachaba para tomar la roca. No obstante, al tratarla de levantar noto que aquello con lo que había impactado no era una piedra sino un objeto más grande.

Con ambas manos comenzó a escarbar y pronto se dio cuenta que aquello era un cofre de hierro forjado.

– ¡Qué suerte! A lo mejor está lleno de joyas o de algo valioso. Pensó.

Miró en todas direcciones esperando que nadie estuviera cerca. Por suerte en aquel momento la playa estaba completamente desierta. Levantó la tapa y su desilusión fue mayúscula al notar que dentro del cofre aparentemente sólo había una gran cantidad de arena.

– No puede ser, para que entierran algo si no le ponen nada interesante dentro.

Enfadada tomó el cofre con ambas manos y lo volteó para vaciarlo. En eso estaba cuando de éste cayó un anillo hecho de cristal con una gigantesca esmeralda en el centro.

– Es precioso y además el verde es mi color favorito. Voy a probármelo a ver si me queda.

Se lo colocó en el dedo anular y el ajuste fue perfecto, aunque luego el diámetro del anillo se encogió cortándole la circulación. Súbitamente la Esmeralda disparó un rayo hacia el cerebro de Refugio causándole la muerte de manera instantánea.

Acto seguido cada segmento del cuerpo de la chica fue absorbido por la roca hasta que de Refugio no quedó nada. Posteriormente la alhaja se introdujo en el cofre y éste se sumergió en la arena.

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